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El yacimiento de Murviedro se encuentra situado en la diputación
lorquina de La Parrilla, al sur de la Sierra de los Pilones en la margen
derecha del Guadalentín, a 496 metros de altitud dominando el pasillo
de la depresión prelitoral que pone en comunicación Levante
con la zona andaluza de Almería-Granada entre las sierras de Tercia/Peñarrubia
y Almenara.
El yacimiento situado a un kilómetro al sur del Cerro del Castillo
de Lorca, se extiende por tres pequeñas elevaciones o cerros que
ocupan una superficie aproximada de 70.000 m2. El cerro más elevado
presenta la cima amesetada defendida al oeste de forma natural por una
ladera abrupta e inaccesible, el resto del poblado fue defendido por una
muralla de aproximadamente un metro de grosor que lo rodea (documentada
con anterioridad en trabajos de prospección), salvo en el sureste
donde las defensas se han perdido, al igual que parte del poblado, por
antiguas canteras para la extracción de piedra.
La excavación en el yacimiento arqueológico de Murviedro
se desarrolló durante los meses de julio a septiembre de 2001,
con el objeto de documentar la superficie del poblado donde se iban a
trasladar diversas antenas del Castillo de Lorca. El área excavada
constituye un pequeño sector del denominado Cerro del Colmenarico
o del Colmenar delimitado por un rectángulo de 26 metros de norte
a sur y 39 metros de este a oeste, comprendiendo una superficie de unos
1030 m2., siendo una zona marginal del poblado afectado por las canteras
en la parte meridional y occidental, aflorando la roca en la mayor parte
de la excavación y con escaso depósito arqueológico.
Los ocho espacios de habitación excavados presentan forma oval
o rectangular con uno de los lados ligeramente redondeado a modo de ábside,
los de mayores dimensiones alcanzan los 52 m2 de superficie. Los muros
que configuran estos espacios están construidos con un zócalo
de piedra sobre el que se levanta un alzado de tapial muy compactado de
color rojizo, cuyos derrumbes se hallaban sellando el interior de las
cabañas. Los suelos de las cabañas generalmente están
formados por limos blanquecinos o amarillentos compactados que rellenan
las irregularidades del terreno.
En el interior los significativos restos de cultura material hallados
nos indican una multifuncionalidad de algunos de los espacios domésticos:
almacenamiento en grandes recipientes dentro de basares de planta rectangular
adosados a los muros y construidos con piedras aplanadas hincadas verticalmente,
zona de trabajo dedicada a la molienda del cereal con molinos junto y
encima de rebancos, transformación de la industria lítica,
fundamentalmente dientes de hoz o raspadores, metalurgia del cobre/bronce
(mazas, molinos, crisoles, moldes y escorias) y hogares de tendencia oval
o circular.
En algunas de las habitaciones se documentan agujeros de poste excavados
en la roca que pudieron emplearse para sostener la techumbre o para sustentar
una estructura sobreelevada de material orgánico utilizada para
el almacenamiento.
Al este de las cabañas II y IV y apoyado en su muro oriental, se
documentó un espacio de planta rectangular, donde se halló
un pequeño horno de unos 0.60 metros de diámetro, con un
hueco central de unos 0.50 metros, delimitado con piedras medianas dispuestas
unas junto a las otras, sin ningún elemento de unión. En
la parte posterior del mismo se observa un pequeño orificio entre
dos piedras por el cual se podría insuflar aire con un fuelle;
hacia el exterior, el horno dispone de una abertura o canal de unos 0.23
metros de anchura, marcada por sendas lajas de piedra dispuestas de forma
vertical y una tercera colocada en la base. Esta pequeña estructura
estaba colmatada con tierra muy fina y suelta, gravas, un alto contenido
en cenizas y una laja caída, similar a las anteriores y que interpretamos
como la cubierta.
Entre los espacios habitados se encuentran lugares abiertos que se planifican
en base a la topografía natural.. Estos espacios de frecuentación,
a modo de calles, se emplean para arrojar los desperdicios, en contraposición
con el interior de los espacios de habitat que se hallan limpios. La calle
más estrecha, a cuyos lados se distribuyen “las cabañas”
I y II, confluye en una mayor orientada este-oeste, con pendiente hacia
el este, a cuyos lados se distribuyen el resto de “las cabañas”
documentadas. Este conjunto de estructuras indican la presencia de un
protourbanismo.
La excavación ha permitido distinguir dos fases constructivas,
a la primera fase corresponden seis espacios nucleares (cabañas
I, II, III, IV, VI, VII y IX), y en una segunda fase (conforme se va colmatando
el espacio de frecuentación) se amplían las cabañas
I, II y VII adosándole una serie de dependencias. Las habitaciones
IA y IB al espacio I, la habitación IIA al muro de cierre de los
espacios II y IV donde se instala un pequeño horno y la cabaña
VII se adosa la habitación VIII.
A estas dos fases corresponden dos técnicas constructivas diferentes.
En la primera fase se construyen los zócalos de los muros con piedras
medianas y grandes en los laterales y el interior relleno con pequeños
ripios trabados con barro cuya espesor está en torno a los 0.60
metros, mientras que en la segunda fase los zócalos de los muros
se construyen con hiladas dispuestas en espiga.
El inventario que se encuentra en proceso de realización, ha permitido
extraer una primera aproximación a la cultura material. La cerámica
está representada por un alto porcentaje de cazuelas y cuencos
de carenas próximas al borde, grandes orzas para el almacenamiento,
vasitos, algunos de éstos encontrados dentro de estos grandes recipientes
y fragmentos de cerámicas decoradas en ocasiones con abundantes
tetones y en menor medida cerámica de Boquique . Aparecen gran
número de molinos de mano en el interior de las cabañas
y una ingente cantidad de huesos de fauna, fundamentalmente en los exteriores
de los espacios de habitat. Se han hallado abundantes evidencias de la
actividad metalúrgica que pudo exceder el ámbito del autoabastecimiento
y servir de intercambio con otros grupos próximos.
A tenor de los resultados aportados en el registro arqueológico
se puede precisar una cronología relativa (en espera de dataciones
absolutas) de este importante poblado fortificado cuya vida se desarrolla
a lo largo del Bronce Tardío del Sudeste, coincidiendo con la fase
V del poblado almeriense de Gatas, fechado entorno al 1500-1300 a.C. |